El interim management está en el centro de nuestra misión, para responder a la urgencia directiva. Cuando una empresa se ve debilitada por la ausencia prolongada o definitiva de un directivo (dimisión, despido, movilidad interna, baja por enfermedad o espera de una contratación), intervenimos en un plazo de 72 horas para restablecer la continuidad operativa.
Nuestro papel va más allá de la simple sustitución: estabilizamos el perímetro, tranquilizamos a los equipos y preparamos la reanudación duradera del puesto por parte del futuro titular. El director de transición de IMT es operativo de inmediato: no llega para aprender su oficio en casa del cliente, sino para aportar una experiencia movilizable al instante.